Friday, February 8, 2013

¿QUITO EL CARRIL-BICI DE SEVILLA ESPACIO A LOS PEATONES?


Desde nuestro punto de vista la red de infraestructuras de la ciudad debería haber respetado más a los viandantes. En esta entrada trataremos de responder a la pregunta: ¿Quitó el carril-bici de Sevilla espacio a los peatones?


Sevilla ha vivido durante los últimos años un "boom" de la bicicleta en base a la construcción de más de 100 kilómetros de carril bici ejecutados en apenas cuatro años, todo un reto si tenemos en cuenta que se trata de una ciudad con importantes problemas de espacio público en la que muchos itinerarios peatonales son deficientes y el aparcamiento en superficie es generalizado incluso en las grandes vías. 

Desde que se fundó nuestra asociación siempre hemos defendido la creación de carriles bici de calidad que no resten espacio a los peatones y que al mismo tiempo mejoren los itinerarios peatonales existentes. En el año 2009 cuando comenzamos a funcionar la construcción de carriles bici ya se había desarrollado ampliamente, por lo que no tuvimos la oportunidad de ofrecer nuestro punto de vista a la hora de decidir cómo debían ser las infraestructuras ciclistas, un debate que debería haber contado con la participación ciudadana más allás de las pertenecientes al colectivo ciclista.

En nuestra segunda reunión con la Comisión Cívica de la Bicicleta transmitimos nuestro malestar por lo consideramos un atropello a los peatones: la eliminación de las aceras para construir aceras-bici en vez de carriles-bici en la calzada, entendiendo que las bicicletas, al ser vehículos, deben circular junto a estos, evitando los conflictos entre peatones y ciclistas derivados del modelo acera-bici. Desde esa fecha hemos seguido defendiendo la mejora de las infraestructuras ciclistas al menos en aquellos puntos en los que los itinerarios peatonales han sido claramente eliminados por las aceras-bici.

Desde inicios de 2012 hemos solicitado al actual gobierno de la ciudad que realice una auditoría de las infraestructuras ciclistas de manera que se identifiquen aquellas mejoras urgentes que debería acometer el Ayuntamiento de Sevilla, algo que por desgracia no ha sucedido hasta la actualidad, a pesar de la existencia de un claro conflicto entre peatones y ciclistas reconocido por instituciones como la Universidad de Sevilla en su Investigación sobre el uso de la bicicleta en la ciudad de Sevilla (2011). Dicho estudio, en el que colaboró la Asociación de Peatones de Sevilla, indica en su página 33 que según los ciclistas desde el punto de vista de la seguridad vial, los principales problemas para el uso de la bicicleta son en un 42% los peatones, un dato que subraya de manera clara las fricciones producidas por el exceso del uso del modelo acera-bici unido a itinerarios peatonales reducidos o inexistentes. 


Otro dato significativo sobre la opinión pública sevillana en relación a esta tendencia aparece en XI Barómetro Socieconómico de Enero de 2011 donde el 62,3% de los encuestados se mostraron contrarios a la circulación de las bicicletas por las zonas peatonales.



A partir de abril del pasado año nuestra entidad comenzó a elaborar un mapa de las extensa red de infraestructuras ciclistas de la ciudad con el objetivo de poder ofrecer a la opinión pública, al menos de manera aproximada, el porcentaje de aceras-bici que había eliminado espacios peatonales o zonas verdes, y aquellos que habían eliminado aparcamientos o espacios en las calzadas. El resultado observado en el mapa nos indica un importante retroceso para los viandantes que debería comenzar a repararse: un 50% de las infraestructuras ciclistas han sido construidas en zonas verdes o peatonales mientras un 50% sobre anteriores plazas de aparcamiento o calzada. 

 (pinchar sobre el mapa para ampliar)

Además de manera frecuente las infraestructuras ciclistas de Sevilla realizadas en aparcamiento o calzada terminan restando abundante espacio a los viandantes en puntos como los cruces o las paradas de autobús, produciendo situaciones especialmente conflictivas.

Hemos de recordar que el Plan Director Para el Fomento del Transorte en Bicicleta. Sevilla 2007-2010 planificó 80 kilómetros de infraestructuras ciclistas que se realizaron en tres años llegando a la actualidad a los 140 kilómetros, algo sorprendente si valoramos que hoy en día todavía no se han desarrollado los itinerarios peatonales recogidos en el PGOU ni se cumplen las medidas básicas de accesibilidad universal.

Como conclusión desde la Asociación de Peatones de Sevilla solicitamos la realización de una auditoría de las infraestructuras ciclistas de la ciudad por parte del Ayuntamiento, para a continuación introducir mejoras que eviten los innecesarios conflictos entre peatones y ciclistas, avanzando hacia la creación de itinerarios peatonales de calidad.

APOYAMOS LA LIMITACIÓN DE 30 KM/H EN EL CENTRO DE LA CIUDAD


La Asociación de Peatones de Sevilla ha recibido con gran satisfacción la apuesta municipal por señalizar con límite de velocidad de 30 km/h todas las entradas al casco histórico de la ciudad y por avanzar hacia un modelo de calles residenciales a 20 km/h y prioridad absoluta al peatón para su paulatina implantación en el resto de los viarios del propio centro, medidas que habían sido solicitadas reiteradamente por nuestra entidad durante los últimos años no sólo ante el Ayuntamiento de Sevilla sino incluso ante la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz.

La falta de itinerarios peatonales accesibles en el centro de la ciudad obliga a los viandantes a compartir la calzada con los vehículos a motor, situación que urge a poner en marcha este tipo de medidas dirigidas a mejorar la seguridad de los peatones y de los ciclistas, quienes podrán circular con mayor comodidad por la calzada, el espacio natural de la bicicleta.

Desde Peatones de Sevilla recuerdan que la implantación de este tipo de limitaciones debe ir acompañada de campañas de concienciación ciudadana, así como de una estrecha colaboración de los conductores de vehículos destinados al transporte público; siendo recomendable la utilización de señales de limitación de velocidad de carácter urbano, así como la instalación paulatina de medidas puntuales de calmado del tráfico tales como el estrechamiento de las calzadas en puntos estratégicos o la continuación de acerados en la intersección con la zona de rodadura, medidas que podrían mejorar de manera directa no sólo la seguridad vial sino además la propia accesibilidad universal en el entorno.

Ver la noticia en el Diario de Sevilla.

LA IMPROVISACIÓN COMO NORMA PARA ELIMINAR LAS BARRERAS


Se intenta pero no se llega e incluso crean más problemas. Es el resultado de algunas de las obras que están realizando los distritos sevillanos con el fin de eliminar las barreras arquitectónicas, cuya “improvisación y falta de interés” provoca que, por ejemplo, una rampa con señales para invidentes lleve directamente al ciego a chocar con un quiosco.

La denuncia pública la hace la plataforma Una ciudad para todos, en la que reclama al Ayuntamiento hispalense un plan estratégico de accesibilidad universal que evite estos problemas.

La plataforma, creada por diversas asociaciones de la ciudad y que ya protagonizó en época navideña la campaña de denuncia “Si tienes movilidad reducida... No te vengas a Sevilla por Navidad”, hace pública una denuncia de varios afectados sobre las recientes obras (diciembre de 2012) que se han llevado a cabo en el distrito Triana y que tienen claro que se ha repetido miméticamente en el resto de la ciudad, sobre todo por sus “importantes deficiencias de planificación”.

Una de ellas la definen casi como una “ratonera”: esquina Pagés del Corro con Rosario Vega, una bajada donde el acerado no cumple ni la anchura mínima no permite ni el paso ni el giro de una silla de ruedas, pero que además siempre está bloqueado por choches aparcados. Con estas características, señalan, la obra “resulta inservible”. Las otras dos son obras son “singulares” ya que, si bien han estado bien ejecutadas en lo que se refiere a las marcas pododáctiles para marcar el itinerario peatonal a los invidentes y rampas a nivel sin escalones, la forma en la que han sido ubicadas la convierten en un peligro para un ciudadano ciego. 

Así, en la calle Gonzalo Segovia esquina con Pagés del Corro, las marcas pododáctiles terminan en una papelera mal ubicada que dificulta el paso de los propios usuarios, “un problema muy extendido debido a la falta de políticas dirigidas a mejorar la accesibilidad universal por parte de Lipasam”, recuerdan desde la plataforma.

Y al fondo, un quiosco

En la última obra denunciada, el problema no es una papelera sino un quiosco. En la esquina de las calles Farmacéutico Murillo y Febo las marcas pododáctiles colocadas dirigen directamente al invidente hasta la esquina en la que está ubicado un quiosco, que además posee puntos salientes punzantes que pueden provocar contusiones al viandante, en lugar de marcar el itinerario habitual que utilizaría un peatón.

Estos tres claros ejemplos de ineficiente accesibilidad han sido remitidos a la plataforma una vez que han abierto la participación a todos los distritos de la ciudad para encontrar esos puntos negros que ya localizaron en el casco histórico y que superaban el centenar.

Han sido las primeras pero, como destaca uno de los portavoces de la plataforma, Pablo Barco, “nos tememos” que la situación se haya repetido en el resto de los distritos, donde se han realizado obras de eliminación de barreras arquitectónicas. “No se trata de hacerlas por hacerlas, sino de hacerlas con criterios de accesibilidad”, resalta Barco, más aún cuando se trata de invertir los escasos fondos que existen.

La plataforma ha mostrado su “preocupación por las políticas de accesibilidad universal puestas en prácticas por el gobierno municipal, marcadas por la improvisación y la falta de interés en solucionar los problemas de las personas con diversidad funcional”.

Para la plataforma, este tipo de obras “mal planificadas, que en ocasiones acaban siendo inservibles e incluso peligrosas para los usuarios, refuerzan la necesidad de aprobar urgentemente un Plan Estratégico de Accesibilidad Universal”, reclamado ya con anterioridad.
El veto, “papel mojado”

Sobre la Oficina Técnica de Accesibilidad, Barco señala que ni tiene “capacidad real”, con tres funcionarios a media jornada y un director, Juan García, que no comparte oficina y además es delegado de un distrito.

Juan Ignacio Zoido, en mayo de 2001, afirmó que García “va a tener los próximos cuatro años una misión fundamental: dirigir una oficina sin cuya firma no se sacará a concurso ningún proyecto ni se contratará ningún servicio que no cumpla con los requisitos de accesibilidad”.

El veto que prometía Zoido para la Oficina de Accesibilidad, para la plataforma Una ciudad para todos, “se ha quedado en papel mojado”.