Tuesday, February 22, 2011

ANDANDO RECLAMA CIUDADES QUE RESPETEN A LOS PEATONES

 Texto e Imagen ANDANDO 

El Foro de Organizaciones Peatonales ANDANDO, entidad que coordina a asociaciones de viandantes de Cataluña, Andalucía y Madrid, ha celebrado esta mañana una rueda de prensa en Córdoba dentro del 2º Encuentro de ciudades para la seguridad vial, evento dedicado en la presente edición a la seguridad de los peatones.

Pablo Barco, coordinador de ANDANDO, ha reclamado “la creación de ciudades donde se respeten los derechos de los más débiles, los peatones, en base al aumento de la sostenibilidad, la accesibilidad y la seguridad vial en los entornos urbanos”. Uno de los principales objetivos de la primera coordinadora de asociaciones de viandantes en España reside en conseguir que los derechos de los peatones sean valorados en la agenda social y política de las administraciones locales, autonómicas y estatales; “las ciudades españolas tienen un claro déficit con los peatones, algo que debe cambiar en los próximos años, no podemos continuar pensando en las ciudades como espacios diseñados casi en exclusiva para la facilitar el tránsito del tráfico rodado”.

En opinión de las entidades que conforman ANDANDO nos encontramos en un momento clave para mejorar la situación de los viandantes, para ello sólo sería necesario la redacción de normativas municipales que no reduzcan los derechos de los viandantes, una apuesta por la seguridad y el protagonismo del peatón en la reforma del Reglamento General de Circulación y una representación clara que vele por los intereses de los viandantes en la política y planificación de la seguridad vial de la DGT.

Los representantes de ANDANDO han sido tajantes en lo que se refiere a la situación de los peatones que califican de crítica en muchos municipios españoles: “no se trata sólo de la existencia de preocupantes casos de contaminación en ciudades como Madrid o Barcelona, es una cuestión que afecta a la calidad de vida de los ciudadanos en muchos más aspectos”, destacado entre otros la invasión de aceras por parte de todo tipo de instalaciones, muebles urbanos y vehículos (motos, bicicletas, segway, etc.), la inseguridad vial en las intersecciones debido a los excesos de velocidad y a la frecuente inexistencia de pasos de peatones o la falta de espacios peatonales de calidad en muchos entornos urbanos”.

Las actuaciones de los municipios deben tener en cuenta de manera constante la accesibilidad universal cumpliendo con las exigencias de la reciente legislación de accesibilidad vigente a nivel estatal (Orden VIV/561/2010), algo que no sucede en demasiadas ocasiones. En relación a las eliminaciones de reductores de velocidad que se están produciendo en múltiples municipios españoles las entidades peatonales han reclamado que no se apliquen las normas de las carreteras del Estado (Ministerio de Fomento) a los ámbitos urbanos y que, por tanto, no se obligue a los ayuntamientos a modificar sus reductores de velocidad por el único motivo de que no cumplen la norma ministerial: “pedimos que se elabore una normativa técnica que favorezca la aplicación de criterios urbanos de calmado del tráfico”.

Los representantes de ANDANDO participaron activamente en el encuentro a través de cuatro ponencias:

Ole Thorson, presidente de la Federación Internacional de Peatones y miembro de Catalunya Camina presentó "Los hábitos y opiniones de los Peatones en las Grandes Ciudades. El caso de Barcelona". Pablo Barco, coordinador de Andando y presidente de Peatones de Sevilla "Peatones y bicicletas, hacia un beneficio mutuo en la legislación". Marcos Montes, presidente de A Pie "Estrategia colectiva para una cultura de la movilidad en Madrid" y Pedro Pérez, presidente de A Pata "Análisis del programa de Televisión Española Seguridad Vital desde el punto de vista de un peatón".

La participación de ANDANDO en los medios de comunicación:
Los peatones aplauden la idea y los conductores piden un estudio previo (Diario Vasco).
Frenazo a la velocidad en las ciudades (Público).
Mas movilidad y menos humo (Diario Córdoba).
Tráfico limitará la velocidad a 30 km/h en calles de un carril (La opinión Coruña).
La velocidad máxima en calles de un carril por sentido será de 30 kilómetros por hora (ABC).

Saturday, February 5, 2011

CAMINANDO HACIA EL FIN DEL PETROLEO

 Texto Vicente Torres Imagen Albert González Aregall 
La presente crisis ha reducido algo el consumo de petróleo, e incluso ha abaratado (temporalmente) el precio de la gasolina. Se ha dejado de hablar del “pico del petróleo”, la evidencia de que las reservas de hidrocarburos van a menos en relación al consumo. La crisis energética aparecía relativamente próxima (en el lapso de vida de las presentes generaciones), y se estaba generalizando la preocupación por afrontarla o prevenirla. 

Bien es verdad que no todo el mundo encara el problema de la misma manera. Hemos vivido el breve espejismo de los biocombustibles, que la crisis alimentaria mexicana (consecuencia en parte de las subvenciones del gobierno Bush para obtener etanol del maíz estadounidense) se ha encargado de desenmascarar. Y ahora aparece otra nueva promesa, el coche eléctrico, pero sus baterías se cargan con electricidad producida en centrales que, sean del tipo que sean, suelen requerir grandes cantidades de energía para su construcción y funcionamiento, y emiten gases de efecto invernadero. 

A largo plazo, la industria automovilística propone otras dudosas alternativas, como el hidrógeno, pero las pilas de combustible tampoco son una “fuente de energía”, sino una forma de almacenamiento de energía. Al final tenemos que buscar las fuentes de energía primaria que ya conocemos: las destinadas fundamentalmente a la producción de electricidad: las térmicas de carbón, fuel o gas, las nucleares, y las renovables. Y la capacidad de todas ellas tiene un límite. 

Empresas, políticos y medios de comunicación se niegan a aceptar que las supuestas alternativas energéticas para la movilidad no están al alcance de las actuales generaciones. Abocados al fin del petróleo y los combustibles fósiles, nuestra reacción es trivializar el problema (la ya comentada búsqueda de “fuentes de energía” alternativas), o sencillamente ignorarlo. Los diferentes Gobiernos (central, autonómicos o locales) continúan programando y ejecutando unos monstruosos planes de infraestructuras para incrementar aún más la oferta de viario (uno de los elementos determinantes de la dependencia del automóvil). Si la planificación se cumple, se duplicará para 2020 la red de autovías y autopistas, cuando la ya existente nos coloca a la cabeza de Europa. En ese proceso, los cuerpos técnicos siguen justificando la necesidad de nuevas obras, con unas previsiones disparatadas de crecimiento del tráfico. Aquí no pasa nada. 

Sería más realista otro tipo de reflexión. Vale, reconocemos que tenemos una adicción al petróleo barato, y asumimos que sus consecuencias han sido graves: explosión del parque de automóviles y de los kilómetros recorridos, y por lo tanto mala calidad del aire, cambio climático, ruido, obesidad, accidentes... Contrariamente a otras drogas o adicciones, nos resulta imposible socialmente prescindir de golpe de “tomar coche”, pasar un período más o menos largo de síndrome de abstinencia, y rehabilitarnos. Ojo, hablamos del conjunto de la sociedad. Esta desconexión siempre resulta posible y deseable a escala individual. Aceptemos que socialmente es más difícil, que seguramente nos “moriríamos” de hambre (“comemos” petróleo incorporado al ciclo de los alimentos, en forma de maquinaria, abonos, pesticidas, transporte a larga distancia...), y ya no sabemos movernos autónomamente. De acuerdo, no podemos desintoxicarnos socialmente de golpe, pero tampoco tenemos por qué aceptar la adicción hasta morir de sobredosis. 
"Si la planificación se cumple, se duplicará para 2020 la red de autovías y autopistas, cuando la ya existente nos coloca a la cabeza de Europa".
Se impone, por tanto, iniciar un proceso de transición desde la actual sociedad, intensiva en petróleo y en transporte (en su economía, su producción de alimentos, su urbanismo y sus hábitos de vida), hacia una cultura de la proximidad y la autonomía humana. Y cuanto más clara, rápida y decidida sea esa transición, mejor nos irá. Hace ya algunas décadas que diversas ciudades e incluso gobiernos europeos han optado por esta línea de trabajo, sin duda con limitaciones y contradicciones, pero demostrando que ello es posible. Por ejemplo, las ciudades danesas, alemanas, holandesas... que ponen en marcha unas tupidas redes de transporte colectivo o de vías ciclistas, al tiempo que cierran los centros urbanos, e incluso los barrios, al tráfico. Los gobiernos (como el holandés, británico, sueco...) que incorporan los desplazamientos no motorizados en sus planes nacionales de transporte, y se marcan objetivos de incrementar significativamente su importancia, al tiempo que intentan reducir los desplazamientos en automóvil. 

¿Estamos hablando de una penalización, una carga, una imposición?. No, vivir con menos coches es más sano, más divertido y más barato. Y no nos olvidemos que la alternativa es mucho más dolorosa: tener que hacer ese desenganche del petróleo de forma traumática, ineficaz y violenta. Quizás nosotros (los países ricos) tengamos petróleo para rato. Esto es algo que no siempre se explicita, cuando hablamos del “fin del petróleo”. Conforme el petróleo sea más escaso, será más caro. Muchos países pobres, e incluso muchos sectores sociales de los países más ricos, ya no podrán comprarlo, mientras que otros seguramente lo haremos aunque sea a precio de heroína. Si hay que hacerse con la dosis, haremos lo que haga falta. Evidentemente, el escenario no sólo es injusto e insolidario, sino también explosivo y propenso a tremendos conflictos internacionales y sociales. El gobierno Bush quería anticiparse a esta situación asegurándose el control militar de las principales reservas, con el resultado catastrófico y desestabilizador que ya conocemos. 

Afrontar el fin de la era del petróleo puede y debe hacerse de otra manera: creando las condiciones para reducir progresivamente nuestra dependencia del petróleo, creando proximidad, agricultura ecológica, industria limpia... y redes de transporte no motorizado, así como de transporte colectivo. Los países o ciudades que lo hagan antes, estarán sin duda mejor preparados para afrontar la sociedad del petróleo caro. Y se aliviarán de una enorme carga financiera. España es uno de los países europeos más dependientes del petróleo, y lo ha estado pagando en mayor inflación y menor competitividad. Y no olvidemos que, cambie o no cambie a tiempo la sociedad, cada uno de nosotros puede ir cambiando ya sus hábitos personales. 

Aprender a vivir sin coche, volver a caminar, se convierte así no sólo en un acto político, una iniciativa de resistencia a los poderes del petróleo, sino en una forma de adaptación y supervivencia personal.

Vicente Torres es Profesor de Urbanismo Universidad Politécnica de Valencia.
Articulo publicado en el
Boletín periódico sobre el peatón en la ciudad (A Pie).

TIPUANAS DE SAN JACINTO

 Texto e Imagen Teresa López Suero 


La calle San Jacinto tiene su origen en época romana cuando el tránsito entre Hispalis e Itálica genera caminos e infraestructuras de huertas, caseríos y fondas. A lo largo de dos mil años el Guadalquivir ha configurado la anatomía de la ciudad y Triana se ha consolidado como un núcleo urbano perteneciente a Sevilla, pero con su propia personalidad y con el límite preciso del río. 
En los últimos dos siglos Triana ha visto pasar por su cielo el Zeppelin, por su eje central el tranvía, ha visto crecer sus cofradías y ha visto crecer árboles magníficos en sus calles y plazas. Estos árboles han sido testigos de la construcción del barrio Voluntad, del barrio León, del Tardón, han dado sombra en tardes de veranos tórridos, han decorado inhóspitas calles, han sido refugio de miles de diversos pajaritos y han acompañado el ritmo de las estaciones con la caída de sus hojas y sus floraciones. 

Hace cuatro meses, en el mes de agosto de 2010, cuando la ciudad se encontraba ausente o adormecida por el sopor, fueron taladas tres tipuanas (Tipuana Speciosa) que se erguían desde hace más treinta años frente al hospital privado Infanta Luisa. Este hospital ha realizado una obra en sus instalaciones que ha durado más de cinco años, que ha dificultado el tránsito peatonal de la calle San Jacinto, que ha redefinido a su conveniencia el espacio público y que ha eliminado tres árboles muy valiosos por su porte, por su edad y por su función. Para expiar culpas, o callar a ciudadanos como yo, se han plantado tres naranjos famélicos en el lugar que antes se encontraban las viejas tipuanas de altura de cuatro pisos, que verano tras verano han dado sombra a la intransitable acera. 

El motivo de la tala no se defiende ni con el peligro que las raíces suponen para el edificio, que a la vista está que toda la calle se mantiene en pie sin problemas, ni con la salud de los árboles, que era magnífica a pesar de las brutales talas, ni tampoco con la seguridad de los enfermos que por urgencias lleguen al hospital, que disponen de sitio suficiente para llegar en sus vehículos de forma holgada. La única causa que se me ocurre para justificar la tala de estos árboles es el deseo de vanagloria de algún arquitecto pretencioso, que no distingue una tipuana de un naranjo o de un geranio, que planta en medio de la calle un mamotreto estéril de estética dudosa y que ignora el entorno y la historia. 

Como ciudadano de Sevilla, peatón habitual y amante del desarrollo sostenible me gustaría que las autoridades tomaran partido contra este tipo de vandalismos y obligasen al hospital a reponer las zonas públicas usurpadas. Es imposible evidentemente reponer tres árboles adultos que han sido talados, pero sí es posible plantar otros de la misma especie y establecer las sanciones que el sistema judicial estime oportuno para subsanar los daños a la comunidad. 

Noticia relacionada en RedPeriodistas Sevilla.